Se viene una nueva versión de la Feria del Libro, un espacio que busca impulsar a lectores y escritores a fin de fomentar la lectura en nuestro departamento. Este año se espera superar los 120 mil visitantes durante los días que dure el evento que se desarrollará del 30 de mayo al 10 de junio.

Se trata de decimonovena versión de esta feria, que es la más visitada en Bolivia según aseguran sus organizadores der la Cámara del Libro de Santa Cruz, que este año cumple 20 años de existencia.

La feria este año tendrá como país invitado especial a Cuba y como siempre habrá presentaciones de libros, intercambio de autores con sus lectores, entre otras actividades. El costo de la entrada será de 20bs. Para mayores y 5bs. Menores, estudiantes que vayan con sus profesores entrarán gratis.

Escuche la nota de Lourdes López.

Marcelino Posiva, dirigente indígena urbano y maestro de bésiro (el idioma del pueblo Monkox o chiquitano), manifiesta el deseo de los indígenas que habitan en Santa Cruz de la Sierra de tener representación propia al interior del Gobierno Municipal, apoyado en las normativas vigentes respecto a los derechos de las naciones originarias.

Posiva asegura que la demanda de participación directa de los pueblos indígenas en la estructura del ejecutivo y el legislativo municipal fue formulada hace tiempo por parte de los pueblos indígenas nativos del departamento, entre los que se encuentran guaraníes, chiquitanos, ayoreos, guarayos, mojeños y yuracarés.

Los indígenas, agrupados en la Asociación de Pueblos Indígenas de Santa Cruz, esperan tener representantes en el mismo concejo municipal, para poder canalizar sus demandas y propuestas de desarrollo de manera directa. En esto es lo que están tratando de incidir como organización, asegura el líder indígena.

Escuche la nota de Mercedes Fernández.

Foto: Apisacs

Si los pesticidas se inventaron para poner fin a las plagas que mermaban cultivos, algunos de ellos han terminado siendo una pesadilla similar para insectos polinizadores como las abejas, que tanto contribuyen a la producción de alimentos.

La complicada relación entre insecticidas, polinizadores y plantas hace necesaria una revisión de la agricultura actual, según expertos y activistas consultados por el Día Internacional de las Abejas, el primero que se celebra después de que la Asamblea General de la ONU lo declarara en 2017 a iniciativa de Eslovenia.

Se calcula que tres cuartas partes de los cultivos que alimentan el mundo dependen de la polinización de insectos y otros animales para producir semillas y frutos.

Ese proceso ha disminuido en muchos lugares a medida que las explotaciones agrícolas ganaban extensión, surgían más pestes y el uso de químicos se ampliaba.

Norteamérica y Europa son las regiones donde más difícil resulta para los polinizadores hacer su trabajo, pues necesitan pasar de unas plantas a otras, una diversidad inexistente en las grandes superficies de monocultivos que allí predominan.

Según la especialista, los pequeños productores de países en desarrollo mantienen una agricultura “más amable con las abejas”, aunque reciben presiones para emplear pesticidas -a veces más de lo debido- ante el miedo a perder lo poco que tienen.

La destrucción de los hábitats naturales por causa de los químicos o el cambio climático pone en peligro la polinización.

“Deberíamos tratar a las abejas con más respeto. La gente no sabía que la polinización era importante hasta que empezó a perderla“, asegura.

De ella depende directamente la producción mundial de alimentos valorados entre 235.000 y 577.000 millones de dólares anuales (de 200.000 a 490.000 millones de euros), de acuerdo a la Plataforma Intergubernamental Científica-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicio de los Ecosistemas (IPBES).

Desde la FAO, su director de Producción de Plantas, Hans Dreyer, considera que hay que buscar un equilibrio y “manejar los pesticidas de tal forma que se respete el medioambiente”.

Esto quiere decir, por ejemplo, conocer los efectos negativos potenciales que tienen en la agricultura o elegir el momento adecuado del día para usarlos cuando las abejas no estén volando o polinizando.

Además, la FAO da alternativas como la gestión integrada de plagas, empleando insectos o “enemigos naturales” que las atacan, variedades resistentes de plantas o suelos bien conservados.

EFEverde

Según el agrónomo del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA Cordillera), Néstor Cuéllar Álvarez, Bolivia está en alerta ante ciertas medidas y políticas públicas que han viabilizado la introducción de maíz transgénico desde países vecinos, pese a la gran riqueza y biodiversidad genética de este cereal en el país.

Cuéllar indica que entre 2015 y 2016 una prolongada sequía afectó la producción agropecuaria y forestal en diferentes regiones del país y en el Chaco las pérdidas en la producción de maíz fueron alarmantes. Como medida de mitigación el gobierno emitió una serie de decretos supremos para paliar la difícil situación que vivieron los productores y otros sectores productivos afectados por el fenómeno climático.

En ese sentido, el Decreto Supremo 2857 facilitó la importación de maíz desde Argentina donde la producción de transgénicos alcanza el 96% del total cultivado, siendo previsible el ingreso de maíz transgénico al país. Esta medida, asegura Cuéllar, habría vulnerado la Constitución Política del Estado (CPE) y leyes que de ella se derivan.

ANF

Después de treinta meses de ardua expedición, un grupo de científicos e investigadores confirmó que el Parque Nacional Madidi, de Bolivia, es el área protegida más biodiversa del mundo.

La expedición Identidad Madidi estuvo encabezada por el inglés Robert Wallace y seguida por una veintena de científicos bolivianos, que visitaron quince sitios del parque.

La finalidad de la exploración fue registrar la mayor cantidad posible de la riqueza natural que se conservan en sus diferentes pisos ecológicos.

Esta titánica tarea inició en mayo de 2015 y finalizó en noviembre de 2017, dos años y medio en los que estos científicos recorrieron praderas de páramo, sabanas de montaña, bosques amazónicos y vegetaciones altoandinas.

“Los resultados indican que el Madidi es el área protegida con más especies de plantas, especies y subespecies de mariposas, aves y mamíferos confirmadas dentro del área protegida“, dijo a Efeverde Robert Wallace, director del programa de Conservación Gran Paisaje Madidi de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS).

En los dos años y medio de expedición los científicos añadieron 1.382 especies de plantas y animales a la lista de registro del parque Madidi, que cuenta con dos de las “ecoregiones más biodiversas” como son la Amazonía y los Andes tropicales.

Los investigadores añadieron al registro 100 mamíferos, 41 aves, 27 reptiles, 25 anfibios, 138 peces, 611 mariposas y 440 plantas.

Con estos datos el parque tiene en total 8.880 especies registradas en las que están 265 mamíferos, 1.028 aves, 105 reptiles, 109 anfibios, 314 peces, 5.515 plantas y 1.544 especies y subespecies de mariposas.

De todos los registros en la expedición se estima que al menos 124 especies son candidatas como nuevas para la ciencia, resaltó el científico.

Wallace explicó que probablemente antes de estos datos el área protegida más biodiversa en aves, mariposas y plantas era el Parque Nacional del Manu, ubicado en el sureste de Perú.

Además, enfatizó que en registro diferenciado de aves, anfibios y reptiles el Madidi se encuentra en segundo lugar después del Parque Nacional Yasuní en el este de la Amazonía del Ecuador.

El Madidi es extraordinariamente espectacular, tiene una gran diversidad de plantas y animales y como equipo estamos conscientes del privilegio de visitar esa área y compartir la belleza del lugar con la sociedad de Bolivia“, sostuvo Wallace.

Al respecto, recalcó el “orgullo y felicidad” que tienen que sentir todos los bolivianos al confirmar con estos datos que el país resguarda más especies que cualquier otro lugar del mundo, pero que a la vez es una “responsabilidad” de todos proteger y cuidar esta riqueza natural.

Esta exploración tiene el apoyo de la red Boliviana de Biodiversidad, el Viceministerio de Ciencia y Tecnología, el Ministerio de Medio Ambiente, el Servicio Nacional de Áreas Protegidas, el Instituto de Ecología, el Herbario Nacional, la Colección Boliviana de Fauna y el Museo Nacional de Historia Natural y Armonía de Bolivia.

La investigación fue financiada por WCS y la Fundación Moore.

EFEverde

El maíz es el “Tekove”, es la vida para el guaraní, así lo afirma Enrique Camargo, líder de esta nación con un gran recorrido que lo llevó incluso a presidir la Asamblea del Pueblo Guaraní, que asegura que la desaparición del maíz tradicional y sus variedades, de las cuales se hacen diferentes alimentos, puede significar el fin de una comunidad y hasta de una nación.

Para el líder guaraní el maíz es más importante que el dinero. “Es lo de menos la plata” nos dice Camargo, para los guaraníes el maíz tiene connotaciones religiosas porque el maíz forma parte de este pueblo, como este pueblo es parte del maíz, es una relación recíproca, asegura.

Camargo compartió con nosotros algunas características de los alimentos que se preparan a partir del maíz entre la nación Guaraní, como el Achi, que sirve para comer con café, té, carne o frejol, y que tiene sus propias características según el alimento al que va a acompañar, esto gracias a la variedad del maíz con el que se puede preparar.

Precisamente esa variedad es la que los guaraníes pretenden salvaguardar de semillas que no son nativas o peor aún son transgénicas.

Camargo asegura que hay 33 variedades de maíz en el chaco, 13 de las cuales están siendo utilizadas de forma permanente en la elaboración de diversos alimentos.

Representantes de la nación guaraní participaron activamente durante la semana pasada de las actividades de la campaña contra los agrotóxicos y transgénicos en Santa Cruz de la Sierra.

Escuche esta nota de Lourdes López.

A seis años de promulgada la Ley 243 contra el acoso y violencia política hacia las mujeres en Bolivia, persisten los problemas respecto a su cumplimiento. Un estudio realizado en cinco talleres con participación de 90 organizaciones sociales a nivel nacional, concluyó que el 82% de mujeres considera que las instituciones estatales no cumplen con la garantía de protección.

Según el informe divulgado por la Unión Nacional de Instituciones para el Trabajo de Acción Social (Unitas), las mujeres de organizaciones sociales las más afectadas en el acceso a la justicia debido a la ausencia de mecanismos claros sobre los procedimientos y protocolos para la denuncia, tanto en las instancias estatales como en los propios estatutos y reglamentos de las propias organizaciones.

El trabajo también muestra que tan solo el 14% de las organizaciones sociales encuestadas tienen un mecanismo interno (reglamentos, estatutos) de prevención y atención en casos de acoso y violencia.

El acceso a la justicia sigue siendo la principal problemática. Los datos del estudio mostraron que las mujeres reclaman por la corrupción, discriminación, influencias político-partidarias, falta de recursos, poca transparencia y desconocimiento de la Ley 243 por parte de los funcionarios que reciben denuncias

En las organizaciones sociales rurales y urbanas, las mujeres encuentran barreras para el acceso y ascenso a espacios de decisión. Los prejuicios machistas y el acoso político las repliegan a funciones accesorias, desplazándolas de la toma de decisiones e incluso truncando su carrera dirigencial y su subsecuente participación en otros ámbitos de la política.

Lideresas de diferentes organizaciones sociales del país se reunirán entre el 21 y 22 de mayo en La Paz en el encuentro “Por una vida sin violencia” para reflexionar sobre las barreras en el acceso a la justicia y al mismo tiempo socializar la experiencia de cinco organizaciones sociales en la adecuación de sus estatutos y reglamentos internos bajo el paraguas de la Ley 243.

La Ley 243 todavía presenta limitaciones en su implementación en los procesos de construcción de mecanismos de prevención, atención y sanción en otras plataformas, además de los espacios tradicionales de participación política como son la Asamblea Legislativa Plurinacional, Asambleas Departamentales, Gobernaciones y Alcaldías Municipales.

El Comité de mujeres de organizaciones sociales contra el acoso político, conformado por mujeres de La Paz, Cobija, Riberalta, Santa Cruz y Sucre, trabaja desde el año 2012 impulsando primero la reglamentación de la norma y posteriormente en la socialización y seguimiento a la implementación de la Ley 243.

“Habernos identificado como mujeres víctimas de violencia apolítica dentro de las diferentes organizaciones a las cuales representamos ya es un paso importante pero más aún ha sido el poder transmitir estas experiencias a otras mujeres de otras organizaciones”, explica Uganda Vedia quien es parte del Comité.

La construcción de esta propuesta de protocolo, que incluyó un diagnóstico sobre la situación del acceso a la justicia de mujeres de organizaciones sociales, fue realizada en coordinación con la Dirección general de Prevención y Eliminación de toda forma de violencia del Viceministerio de Igualdad de Oportunidades (VIO).

El documento final del protocolo fue concluido por el VIO a finales del 2017 y aún está pendiente de aprobación.

El encuentro “Por una vida sin violencia”, es realizado con el apoyo del Programa Urbano de UNITAS y la Fundación Machaqa Amawta, y tiene como objetivo, por un lado, socializar los resultados de este estudio y por otro, las experiencias de las adecuaciones de estatutos y reglamentos de cinco organizaciones sociales:

ANF

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