Benita Menacho MAESTRA GUIA que fué alumna de IRFA

Maestro en Casa
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Pero en la iglesia siempre tenía miedo, temblaba. ¡pucha¡, que me daba miedo hablar

“Pero en la iglesia siempre tenía miedo, temblaba. ¡pucha¡, que me daba miedo hablar, por ahí, de repente, yo voy a hablar mal, no voy a poder hablar, no voy a poder expresarme. ¡ay, que pena¡

Y le pedí al señor: dame fuerzas, dame la lengua, para que así mismo yo pueda aprender, pueda hablar, pueda decirles a mis hermanos lo que yo siento, lo que yo quiero”.

¿DE QUE MANERA LE HA AYUDADO EL PROGRAMA EDUCATIVO A MEJORAR COMO PERSONA?

DOÑA BENITA: “A mí me ha ayudado mucho. Como le digo, yo era tímida. O sea, yo sentía que era vieja que yo no iba a servir para nada.

Yo era del comité pro –capilla de la iglesia, Y el profesor me dice:

- Usted sabe hacer números, por qué usted no puede entrar a estudiar?

-Yo dije: no profesor, yo tengo vergüenza, soy vieja, no puedo, le digo.

- No, no, usted puede, yo le voy a traer, me dijo, un material de Radio Santa Cruz, para que usted vaya adelante, estudie y usted va a salir bachiller y va a seguir adelante.

No, ¡que vergüenza¡ . Yo me escondía, no quería. Pero, ya me dice:

-No, doña Benita, usted tiene que estudiar. ¿Cómo va estar en el comité pro capilla? Usted es la que agarra la plata, cómo va a contar, cómo va a hacer las cuentas.

-¡A ver, yo cuento con mis dedos y listo y ahí se acaba todo¡ le dije.

Y me dice. -¡Bueno¡, y me trajo el material.

Entonces le digo: ¡ya, inscríbame¡

Me tocaba cuarto curso y en ese tiempo mi papa murió y mi mama quedo viuda, sola. Cómo nos va a dar de comer a nosotras, que éramos tres. Le dije al profesor: bueno. Y me trajo los esquemas de tercero básico

-Usted empiece, me dijo.

Y yo lloraba, porque me daba pena la música cuando empezaban las clases, que eran en la noche. Ahí, mi marido me dice: no hija, seguí adelante, aprende vos, sabe escribir, anda con las señoras. Vos podés, hija. Me daba ánimos y yo quería. Y bueno, voy hacer algo dije y seguí, seguí. En octavo curso mi nota era 7, 7, 7, todo era siete. Matemáticas 7.

Bueno, llego un día en que me dice el profesor: Usted va a ayudar, usted va a agarrar y me va hacer las tareas con las otras alumnas. Ya iba a quinto curso. Así que le ayudaba, y ahí me dijo: – usted va ser maestra guía- y me trajo para que sea maestra guía. Desde ahí empecé a ser maestra guía. Bueno ya Salí de octavo curso pero yo ya era maestra guía, pero ya iba más adelante, ya el miedo se me estaba terminando. Pero en la iglesia siempre tenía miedo, temblaba. ¡pucha¡, que me daba miedo hablar, por ahí, de repente, yo voy hablar mal, no voy a poder hablar, no voy a poder expresarme. ¡ay, que pena¡ y le pedí al señor:- dame fuerzas, dame la lengua, para que así mismo yo pueda aprender , pueda hablar, pueda decirles a mis hermanos lo que yo siento, lo que yo quiero.

Bueno así yo iba. Salí de octavo curso. El profesor Pedro Cueto me dice, usted puede seguir, puede, vaya y fui al colegio y salí bachiller ahí, con mis nietos, mis sobrinos y de ahí con mis hijos mas, yo me iba con mi hijo al colegio y Salí. Yo quería entrar a la normal y dije: pero si yo ya estoy vieja para que quiero, dije, ya lo deje. Yo ahora sigo nomás como profesora, voy a seguir no mas para que comprometerme con otras cosas, y ahora la madre me elige para ministro de comunión de enfermos para llevar la comunión a los enfermos, a su domicilio, soy ministro también de comunión entonces visito a los hospitales, ya tengo carnet de la madre.

Yo estoy en la congregación, pero no dejo de estar con los cuadernos y los lápices. Pero yo siempre escucho Radio Santa Cruz, soy de la comunidad del mismo barrio, Soy también del Comité Popular de salud también igual estoy colaborando con el Estado, ó sea cuando hay vacunas hay digamos de toda clase de enfermedades yo estoy mirando el centro de las Américas ahí estoy trabajando también, estoy trabajando con la clínica CIES, también soy líder de educación estoy metida en todo. Por eso ahora mi hijo me dice: porque se mete en todo, ahí viene la una y la otra, usted no para en la casa, usted porque se mete tanto en esas cosas y usted tiene que dar el taller de CIE -me dice- aquí en la casa. Tengo que dar el taller ó sea que aquí también tengo el programa en mi casa, en todas esas cosas estoy metida creo que hasta el coto, cual será que voy a sacar adelante y estoy con los alumnos también, invitando a las señoras a los jóvenes para que ellos estudien, por lo menos le doy ánimos, sigo buscando alumnas para traer aquí a mi centro de orientación.

Con esto me olvido de los problemas que hay en la casa, hay problemas pero me la paso así con las amigas, con las hermanas, con los compañeros, pero con todos, porque ahí se olvida uno. Yo digo eso, porque pienso que estoy olvidando los problemas de la casa. Tengo problemas, pero se lo dejo a la mano de Dios. Gracias”.