Con ayuda de voluntarias y voluntarios, con diferentes actos culturales y formativos, niñas y niños compartieron una jornada de confraternización y camaradería.
Hacer gestión cultural, deportiva o social es difícil en Bolivia. La falta de apoyo público y la excesiva burocracia que existe son las brechas que impiden a gestores, artistas y colectivos culturales a amplificar su trabajo en beneficio de la sociedad.
El Centro San Isidro, ha pesar de la falta de recursos ha demostrado que con esfuerzo, dedicación y compromiso social, se pueden generar profundas transformaciones. Desmitificar la idea de las ciudadelas que son zonas rojas, se ha conseguido con un trabajo constante de años. Generando oportunidades para todas y todos con arte, cultura, deporte, cursos de formación en diferentes áreas, becas, intercambios de experiencias, son miles de actividades generadas por un grupo de soñadoras y soñadores que crearon este espacio referente a nivel internacional.
Juan Pablo Sejas, fundador del Centro San Isidro dice: «gracias al esfuerzo de mucha gente, gracias al apoyo de mi familia, podemos hoy festejar un año más de trabajo. Ratificamos que estos resultados, se han logrado con sacrificio, dedicación y mucho amor. San Isidro ha dejado huellas en la gestión cultural comunitaria en Bolivia y eso nos hace felices porque hay un equipo de gente que hace posible lo imposible».
Son 14 años de viajes por el mundo a través del deporte, del arte, de conseguir becas de estudio, intercambio de experiencias. Son miles las personas que han disfrutado y participado de las diferentes actividades culturales, deportivas y formativas. Campañas de vacunación, de estirilización de animales, de dotación de lentes; talleres de formación en emprendedurismo; actividades lúdicas deportivas; programas radiales y de periodismo ciudadano; talleres de formación ciudadana, etc. Todo se hace en alianzas con organizaciones y personas que confían en el Centro San Isidro, sostiene Sejas.


Fotos. Fernando Sejas.