Nancy Urapogui es guaraya, tiene cinco hijos y además de hacer las labores de su hogar, durante mucho tiempo hizo hamacas para ayudar a su familia. En algún momento también comenzó a hacer pan, hasta que se enfermó y tuvo que parar un tiempo. Cuando IRFA llegó a Urubichá retomó algunas de las labores que ya conocía, para, como ella dice “mejorar algunas cosas”. Desde hace un tiempo elabora productos de panadería frecuentemente, también hace masitas y tortas por encargo: “hice la torta para el cumpleaños de la profe y a todos les gustó mucho, me puse muy contenta” nos dice alegre. En todas estas actividades recibe el apoyo y la colaboración de su marido y parte de su familia, porque como nos dice “lo hacemos pues para salir adelante, para que mis hijos puedan estudiar, que no nos falte de nada”.
Nancy: «Yo antes solo hacía hamacas y ahorita sé hacer más cosas y estoy contenta”
Cuenta que gran parte de las artesanías que sabe hacer las aprendió de manera autodidacta, “a mí me gusta casi todo, aprendí yo solita nomás, primero cortaba todo así, como yo veía” y explica que a través de los cursos de IRFA perfeccionó alguna de las tareas “cuando me invitaron al curso de costura me inscribí y ahí ya aprendí a cortar bien para hacer ropa, pantalones, un poco de todo”. Algo parecido le pasó con la panadería “yo hacía pan, pero no así, como me enseñó Fundación IRFA, yo solamente lo hacía con mis ideas nomás, pero ya aprendí más, ahorita para hacer diferentes panes”.
“Yo conocí IRFA cuando era vicepresidenta de la CEMIG local”, la organización de mujeres indígenas de Urubichá, “ahí vino una licenciada y con ella pasamos taller y nos contó lo que hace la Fundación”. Nancy participó en un primer momento en el curso de confección textil, pero explica que al principio los cursos no son solo de aprender cosas concretas “primero era como vamos a trabajar, si tenemos negocio, cómo y dónde vamos a vender, a qué precio y cómo vamos a hacer crecer nuestro negocio, con todo eso se empezaba”. Más tarde, pasó el curso de repostería avanzada, en el que participó con su compañera Rosa, con la que a veces hace para vender conjuntamente “vamos a aprender le dije, es bonito “ya, pues” me dijo y fuimos esos días al curso y aprendimos esas cositas, de todo y ya después practicamos, el primer día hicimos cuñapés, salió bonito, ¡vendimos todo! Mandé a mi hijita a ofrecer y todo salió. Otro día tres tortas hice y tres tortas también ella y vendimos también” cuenta Nancy orgullosa.

Ella tiene como sueño montar su propia pastelería, pero reconoce que todavía hace falta un poco de público “yo quiero hacer negocio, pero no es como en Guarayos que la gente viene de otros lados y hay venta, aquí no». No obstante, tiene la tranquilidad y el apoyo de su familia “yo tengo a mi hijo de 22 años y la otra tiene 18 años, yo les conté lo que aprendí, practiqué aquí y ellos han visto, ya”. Nos confiesa que está agradecida porque aprendió muchas cosas, “yo antes solo hacía hamacas y ahorita sé hacer más cosas y estoy contenta” termina doña Nancy, quien con su compañera Rosa Yapori está empezando el emprendimiento “Santa Isabel, N&R”, donde están poniendo en práctica todo lo aprendido.
Texto y foto: Lucía Aragón
Historias con Vida es una iniciativa de Fundación IRFA-Radio Santa Cruz para acercarnos a relatos que no siempre ocupan las portadas de los periódicos pero que nos aportan y ayudan comprender un poco más la realidad de Bolivia y en concreto sus tierras bajas.